Recibes un audio de un familiar que necesita dinero urgentemente. Poco después, en la oficina, un compañero recibe una llamada de quien parece ser su responsable pidiéndole una transferencia. La voz resulta familiar y la petición parece creíble. ¿Bastaría con escuchar para saber quién está detrás?
Las estafas con inteligencia artificial pueden aprovechar esa confianza para engañarnos. Un particular o un trabajador puede detectar señales de alerta, pero no siempre distinguirá un contenido falso por su apariencia. Por eso, protegerse exige algo más que tener buen ojo: saber cuándo detenerse y cómo comprobar una petición.
Una voz conocida ya no basta
La inteligencia artificial permite crear mensajes bien redactados, imitar voces y generar vídeos que aparentan mostrar a personas reales. Estas manipulaciones, conocidas como deepfakes, pueden utilizarse para suplantar a familiares, directivos o personas conocidas.
La Agencia de Ciberseguridad de Cataluña advierte de que estas herramientas permiten personalizar los engaños utilizando información pública de las víctimas. Que un mensaje incluya tu nombre, mencione tu empresa o esté escrito sin faltas no demuestra que sea auténtico.
Tampoco hace falta que la falsificación sea perfecta. En una situación de preocupación o con muchas tareas pendientes, podemos pasar por alto detalles que en otro momento nos harían desconfiar.
En casa: cuando la preocupación empuja a actuar
Imagina que alguien que parece ser tu hijo te explica que ha perdido el móvil y necesita pagar una urgencia. El dinero debe enviarse a una cuenta desconocida y te pide que no pierdas tiempo haciendo preguntas.
La voz puede resultar convincente, pero la combinación de urgencia, dinero y dificultades para verificar la historia exige parar. Los expertos recomiendan comprobar estas solicitudes llamando al número habitual de la persona y no realizar transferencias sin confirmar antes la situación.
La comprobación debe hacerse por una vía que ya conozcas. Si utilizas únicamente el teléfono o el enlace que acaba de facilitarte quien solicita el dinero, podrías seguir hablando con el estafador.
En el trabajo: la autoridad también puede falsificarse
Pensemos ahora en una persona de administración que recibe una supuesta instrucción de dirección: hay que pagar hoy a un proveedor, utilizar una cuenta nueva y mantener la operación en secreto.
La IA puede reforzar la credibilidad de una suplantación, pero el punto decisivo sigue siendo la petición de saltarse los controles. Una voz reconocible o una imagen convincente no deberían sustituir el procedimiento habitual de autorización.
Una medida práctica es verificar los cambios de cuenta bancaria con el contacto del proveedor que ya consta en los registros de la empresa. También conviene establecer una segunda validación para operaciones sensibles y facilitar que cualquier empleado pueda detener un pago dudoso.
La formación debe acompañarse de una cultura en la que preguntar sea normal. Comprobar una orden protege tanto al trabajador como a la organización.
La señal más útil puede estar en lo que te piden
Buscar fallos en un audio o un vídeo puede ayudar, pero su ausencia no garantiza autenticidad. Conviene prestar atención al comportamiento: presión para actuar, solicitudes inesperadas de dinero, exigencias de confidencialidad o resistencia a que consultes con otra persona.
No necesitas demostrar que se ha utilizado inteligencia artificial para detener una operación sospechosa. Basta con que la solicitud no esté verificada. Esta precaución también sirve frente a fraudes que no emplean IA.
Si ya has enviado dinero o compartido credenciales, contacta cuanto antes con tu banco o con el servicio afectado, conserva las pruebas y denuncia los hechos. Si ocurre en el trabajo, avisa también al responsable interno para activar la respuesta.
Revisar la protección antes de necesitarla
La prevención debe acompañarse de una revisión de los seguros. Conviene comprobar expresamente cómo contempla cada póliza la suplantación de identidad, el fraude por engaño y las transferencias realizadas bajo instrucciones falsas, incluidos sus límites y exclusiones.
En Martín Brok te ayudamos a revisar tus necesidades de protección y a entender el alcance de tus coberturas. Porque, ante una petición inesperada, detenerse a comprobar puede ser la decisión más importante.